A las 12 de la madrugada
Todo comenzó un día mientras mi hermana Monse y yo navegábamos
en internet por ahí de las 9 de la noche. Era como un día cualquier, solo que
nos habíamos quedado solas en casa porque nuestros padres habían salido de
viaje en fin de semana.
Estábamos en internet cuando de pronto nos encontramos con un sitio web que decía: “La Ouija. ¿Te animas a jugar?”. En eso bromeando el juego decidimos darle clic y empezamos a jugarlo online.
Al principio contactamos con un supuesto espíritu. El diseño
del juego era muy similar a un tablero original y contactar con el espíritu fue
algo asombroso. Pensamos que todo era ficticio, sin embargo, al poco rato nos
percatamos de la cruda verdad y sus efectos.
Luego de unas horas de juego y preguntas muy importantes
para nosotras nos dieron las 11:27 pm. Ya casadas decidimos cerrar el sitio web
de la Ouija pero todo esfuerzo era en vano. Las letras grandes de “permiso no
autorizado” aparecían frente a la pantalla.
Cansadas que la página no podía cerrarse, le preguntamos a
la Ouija si podíamos terminar y la respuesta fue “no”. Apagamos la computadora
y sola se volvió a encender. Finalmente desconectamos la corriente eléctrica y
se apagó bruscamente la computadora.
Exactamente a las 12 de la madrugada, cuando estábamos acostadas
con los ojos cerrados, escuchamos una voz macabra: “Sentirán las consecuencias por
haber desobedecido”.
Al escuchar esa voz inmediatamente mi hermana Monse se paró
y prendió la luz del cuarto. Vimos cómo una mancha oscura crecía dentro de la
pantalla de la computadora y de repente se apagó y al mismo tiempo el foco explotó.
“Salgamos”, le dije a mi hermana Monse, pero no pudimos
abrir la puerta, era como si alguien la hubiera pegado con cemento. De pronto, entre
la oscuridad, sentimos su presencia demoniaca, su maldad. Gritar fue inútil y
sentimos tanto miedo que nos desmayamos por el resto de la noche.
Eran las 8 de la mañana cuando me desperté. Vi a mi hermana
Monse sentada en el piso. Lloraba como una bebé y temblando me dijo, “Nuestros
padres están en peligro, esa cosa me hizo sentir la muerte…”
No terminaba de decirme... cuando tocaron la puerta. Eran dos
oficiales y uno de ellos traía la mochila de mi papá…
CONTINUARÁ.

Franco Robertino Passaretti: Yo No Jugaria A La Quija Porque No Sabes Que Vas Encontrar
ResponderBorrarAcer aver aver pendejito solo son relatos ficticios desde cuando se puede jugar a la uija en un ordenador es cierto si se puede jugar pero necesitarías una tabla de verdad pase que sucediera lo que a estas dos supuestas personas les pasó
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