Desarticulan en Moscú una secta que adoraba el sol y terminaba como zombis
La secta sustituía la medicina convencional por sesiones de
adoración del sol y la ingesta de té.
Los fiscales de Moscú han frustrado las actividades de Alá Ayat, una secta prohibida por varias órdenes judiciales que bajo una apariencia humanista llevaba a cabo prácticas destructivas, como 'curar' a los adeptos mediante la absorción de 'energía solar' y el consumo de té salado, en detrimento de los métodos científicos de tratamiento.
Como consecuencia del rechazo de la medicina habitual que
predicaba este culto, algunos de sus seguidores que sufrían enfermedades
crónicas murieron sin recibir la asistencia necesaria. Los datos preliminares
de la investigación detallan que entre los fallecidos hubo menores de edad.
La secta fue fundada en Kazajistán por Farhat Abdulláyev, un
chófer actualmente fallecido. Sus predicadores sugerían a los adeptos repetir
al menos tres veces al día una combinación 'curativa' de palabras y números.
Los integrantes tenían que contemplar el sol tanto tiempo como fuera posible y
alimentarse de su energía. El té, del que consumían litros, también les servía
como conductor de esa energía.
Otra de las peculiares obligaciones que debían cumplir los
miembros de Alá Ayat era leer una revista cuyos textos no tenían signos de
puntuación. El objetivo de esta estrategia era provocar en el lector un fuerte
dolor de cabeza para que su conciencia se confundiese. Según explicó un
activista cuyas palabras recoge el diario MK, de esta manera comenzaba su
conversión en zombis.
La actuación policial ha sorprendido a decenas de personas
en una sesión de toma de té. Durante la operación se incautó la documentación
que los superiores guardaban en sus domicilios.
Los investigadores detectaron que las sesiones de té
implicaban donaciones de sus participantes. Aunque no se establecía ninguna
cantidad determinada, algunos de los integrantes de la secta pidieron préstamos
de decenas de miles de dólares para poder 'curarse' tras asistir varias de
estas sesiones.
Según contó a los medios un experto en programación
neurolingüística de la Universidad Lingüística de Moscú, Alá Ayat practicaba un
"extremismo interno, que es cuando la secta maltrata a sus propios
seguidores". Sin embargo, a pesar de ello las personas cegadas por el
ideario solar estaban dispuestas a abonar cualquier suma que les pidiera su
líder espiritual.

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