La mujer de blanco, una historia más
Yo tenía sobre unos 14 años. Llevaba una vida normal. Me levantaba
todos los días temprano, ya sea para ir al instituto o para ver los dibujos
animados. Hasta que una noche todo cambio...
Un día de noviembre, un sábado exactamente, me fui a dormir sobre las 22:00 de la noche como casi todos los días. Me acosté en la cama y mi madre me arropó. A los 15 minutos, llamé a mi madre desesperado porque tenía mucho frio. Me extraño, porque era un día prácticamente igual que los anteriores con respecto a la temperatura, no tenía que hacer frio... Mi madre se sorprendió y me dijo que no hacía nada de frio. Ella pensaba que estaba poniéndome malo, me dijo que posiblemente me había resfriado. Mi madre se fue, se me pasó el frio y me dormí.
Ha mediado de la noche, me volví a despertar con mucho frio.
Sin abrir los ojos, lo primero que se me ocurrió fue meterme debajo de las
sábanas para coger calor, pero no funciono. Me espabilé, abrí los ojos y salí
de debajo de las sábanas. Lo que me encontré me quedo paralizado, sobre el
techo de mi cuarto había unos 15 cuadros con caras diferentes que se movían y
me miraban sin decir nada. Me quedé mirando unos segundos hacia ellos y me
volví a meter debajo de las sábanas muerto de miedo. A los 10 minutos volví a
salir y ya no estaban. No conseguí dormir más en toda la noche.
Al día siguiente, por la mañana, se lo conté a mis padres y
me dijeron que había sido una pesadilla. Yo les creí y en ese momento se me
paso el miedo. Llego otra vez la noche, me fui a costar sobre la misma hora que
la anterior noche, mi madre me arropó y me dormí enseguida porque tenía mucho
sueño. Ha mediado de la noche, me volví a despertar porque tenía mucho frio.
Abrí los ojos directamente, pensando que estarían otra vez los cuadros
mirándome, pero no estaban. Suspire de alivio, cerré los ojos y me acurruque
poniéndome en posición lateral. En ese momento sentí un escalofrió en todo el
cuerpo, abrí los ojos y me encontré algo que no podré olvidar en mi vida, había
acostado en la parte de la cama que quedaba libre, una mujer de mediana edad,
rubia y con un vestido blanco. Me miró con una sonrisa dulce y no hizo nada más.
Yo sin saber que hacer y paralizado mirando a la mujer, el terror se adueñó de mí
y pegue un grito con todas mis fuerzas llamando a mi madre. Mi madre vino
corriendo y le dije:
-Mamá, hay una mujer al lado mía que no me deja dormir.
Mi madre se le puso la cara blanca. Detrás mía, mi madre
miro, yo volví a mirar y no había nada. Ese día tuve que dormir con mis padres.
En la noche siguiente, ya me esperaba lo peor. Me fui a
dormir muerto de miedo y forzado por mis padres. A los 20 minutos de acostarme,
otra vez me empezó a entrar los escalofríos, me metí corriendo debajo de las
sábanas y empecé a escuchar unos pasos como si fueran tacones que se acercaban
lentamente hacia mi cuarto. Yo sin salir de debajo de las sábanas espere a que
dejaran de sonar, pero no dejaban. Me cabreé y salí muy despacio de debajo de
las sábanas. Una vez salir mire y no había nadie, pero de pronto escuché por el
pasillo como los pasos aceleraban como si alguien saliera corriendo. Esa noche
tampoco pude dormir.
Las noches siguientes, durante un año aproximadamente.
Siguieron pasándome cosas paranormales. Casi todas iguales que las anteriores.
Mis padres me llevaron a un psicólogo y le dijo que eran pesadillas, que era
normal. Yo le decía a mi madre que no eran pesadillas, ya que estaba
completamente despierto cuando ocurrían.
Hoy en día, con 30 años de edad, me sigo preguntando si eran
pesadillas o no.
No me ha vuelto a pasar nada de lo anterior. Eso si, me
gustaría que, hoy en día me apareciera, otra vez, la mujer de blanco, pero esta
vez no me metería debajo de las sabanas ni llamaría a nadie, sino que le
preguntaría el porqué se me aparece y si es una pesadilla o no...
Me gustaría saber si a alguien más le ha pasado algo
parecido a lo que me paso a mí.

Comentarios
Publicar un comentario