Descubre porqué le tenemos tanto miedo a Slenderman


La asociación de Slenderman con los mitos es fantasiosa y en algunos casos absurda. Sin embargo muchos de los mitos que hablan de él poseen un importantísimo valor como herramientas para convertirlo en una figura terrorífica. 

Analicemos entonces qué es lo que convierte a Slenderman en un ser capaz de tocar ciertos mecanismos psicológicos del pensamiento colectivo.




Un espejo del hombre actual: Slenderman viste un terno oscuro y no tiene rostro.

Como consecuencia de la revolución industrial, la proliferación de los espacios urbanos y posteriormente la globalización y la sociedad consumista y capitalista, el individuo ha ido entrando cada vez más en un proceso de homogenización.
El sujeto de nuestras sociedades actuales pierde cada vez más su individualidad, su esencia personal en tanto que ser dotado de una mentalidad y unas metas propias. Tenemos entonces que Slenderman representa al individuo contemporáneo: la ausencia de su rostro representa la pérdida de individualidad, su terno representa al empresario, hombre-símbolo de las metas y actitudes de las actuales sociedades capitalistas.

La ausencia de rostro y el miedo: La ausencia de rostro en relación a los tiempos que vivimos suscita un profundo temor.

Y es que una de las primeras cosas que aprendemos es reconocer caras. Los estudios científicos han probado que existen estructuras cerebrales que nos permiten reconocer ciertas emociones y sentimientos en los movimientos faciales de los demás, y la Lectura de Rostros (una disciplina no científica pero bastante fiable) postula que determinados rasgos faciales representan ciertos rasgos psicológicos (las cejas cortas y rectas serían de gente temperamental, los labios carnosos de personas sensuales, etc). Por ello la ausencia de rostro pone en alerta a nuestro cerebro, haciendo surgir instintivamente uno de los más elementales mecanismos de supervivencia: el miedo.

Slenderman y la oscuridad: Generalmente Slenderman aparece con un terno negro, aunque a veces también se lo ha representado como una especie de sombra o semi-sombra.

Sea como fuere, en cualquiera de esos casos está presente el negro, y el negro ha sido, desde los inicios de la historia y en casi toda sociedad humana, un símbolo de la oscuridad, la muerte y el mal. Esto es así porque, según los estudios, en las sociedades primitivas la noche era percibida como un periodo de peligro, de incertidumbre, ya que la ausencia de luz no permitía una percepción completa de las potenciales amenazas del entorno. Y ese peligro era muchas veces un peligro de muerte, por lo que la asociación negro-noche-oscuridad desembocada en la asociación negro-muerte; y a su vez, con la posterior asociación entre el mal y la muerte, la asociación negro-muerte condujo a la asociación negro-mal. Todas esas asociaciones simbólicas permanecieron en el imaginario colectivo, y es por eso que el negro (además de otros elementos) de Slenderman hace que lo vinculemos a la oscuridad, a la muerte, y al mal…

Los tentáculos de Slenderman: Por un lado los tentáculos de Slenderman permiten asociarlo a los extraterrestres, y aquello comporta miedo en tanto que el hombre teme naturalmente a lo desconocido y los extraterrestres entran en la esfera de lo desconocido.

Pero en Slenderman ese miedo da un paso más allá porque él tiene apariencia humana y sus tentáculos no siempre están visibles, ya que él puede ocultarlos. Debido a eso, Slenderman simboliza una paranoia que lleva siglos en la Humanidad, pero que ha cobrado mucha más fuerza en nuestros tiempos actuales (gracias en parte al Cine y a series como Hombres de Negro): el miedo a que los extraterrestres estén entre nosotros… Pero, por otro lado, en un nivel simbólico esos tentáculos representan nuestro temor a ser corrompidos. Vemos así que los tentáculos de Slenderman salen de él (la corrupción que lo habita), se extienden, crecen, van hacia nosotros. Y eso, claro está, guarda perfecta consonancia con la capacidad que se le atribuye a Slenderman para controlar nuestra mente y desestabilizar nuestras emociones, volviéndonos seres inseguros, irritables, olvidadizos, con nuestra salud y nuestra vitalidad corrompidas por Slenderman, por esas nocivas habilidades psíquicas que, como sus tentáculos, se extienden hasta alcanzarnos.


Slenderman, el silencio y el misterio: Nunca habla (telepáticamente, porque carece de boca), y generalmente aparece quieto, como un sigiloso observador.

No sabemos qué piensa ni qué ve (no tiene ojos para saber en qué exactamente pone su atención): sus intenciones son misteriosas. Eso, junto con el misterio inherente al simbolismo del negro, a los extraterrestres (sus tentáculos) y a su ausencia de rostro, hacen que Slenderman permanezca rodeado de misterio; y el hombre, claro está, tiende a temer a lo desconocido, aunque también puede obsesionarse con lo desconocido, intentando con su mente ver lo que con sus ojos no ve. Es ese carácter enigmático de Slenderman lo que hace que algunos se obsesionen con él, intentando elucubrar qué hay (para los que creen), o imaginar qué podría haber (para los que no creen pero igual son fans de Slenderman).


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