Los Warren, las “travesuras” de Annabelle (Cuarta Parte)
El sistema de frenos de mi auto falló inexplicablemente y casi muero en un accidente de tráfico. Mi auto quedó en ruinas y yo estoy vivo de milagro.
En una de las vitrinas de este increíble Museo del Horror, encerrada en una urna de cristal, destaca, sin dudas, la famosa y temida muñeca “Annabelle”, un juguete diabólico que los Warren lograron llevar a duras penas a su casa después que aterrorizara a tres jóvenes (e intentara asesinar a uno de ellos) en la década de los 70’.
Lorraine Warren recuerda que “nosotros
logramos concluir que un espíritu inhumano demoníaco era el que empezó a mover
a la muñeca para captar la atención de estos jóvenes y poseer así a cualquiera
de ellos". Después que estos muchachos nos contactaron sometimos a la muñeca a
un ritual religioso y la llevamos a nuestra casa, pero durante el trayecto
sentimos una atmósfera de odio vicioso. El auto en que íbamos empezó a fallar,
así que Ed roció a la muñeca con agua bendita. Inmediatamente los disturbios
del carro cesaron y pudimos llegar a salvo a casa.
Pero en los días siguientes
Annabelle comenzó a levitar y a presentarse en algunos cuartos de la casa, pese
a que mi marido la había dejado en su estudio, sentada en una silla. También
Annabelle se hizo “amiga” de un gato negro que, ocasionalmente, se
materializaba al lado de ella. El padre Jason Bradford, un exorcista católico
que ya había trabajado con Ed en algunos casos, nos visitó una vez y se
manifestó bastante interesado por la historia de esta muñeca, pero cuando la
vio la encontró bastante inofensiva y, después de dejarla en la silla donde
estaba, nos dijo: “No se preocupen, sólo es una muñeca de trapo y no puede
lastimar a nadie”.
Cuando se fue de la casa una hora después, le dije al padre
que tuviera mucha cautela al manejar y que nos llamara de inmediato en cuanto
llegara a su destino. Cuando se fue le dije a Ed: “Percibo tragedia para esa
joven sacerdote, pero él tiene que llegar a su destino”. Unas horas después
sonó el teléfono. Era el padre Bradford. “Lorraine –me dijo- ¿Por qué me
dijiste que tuviera cuidado al manejar. Y yo le respondí: “Porque sentí que el
carro iba a salirse fuera de control, y que estarías involucrado en un terrible
accidente”. El padre Jason me dijo entonces: “Pues tenías razón. El sistema de
frenos de mi auto falló inexplicablemente y casi muero en un accidente de
tráfico. Mi auto quedó en ruinas y yo estoy vivo de milagro. Y creo que esa
muñeca fue la gran responsable del accidente“.
El 23 de agosto del 2006 el infatigable Ed Warren, después
de sufrir un accidente cerebro vascular, falleció en su hogar de Connecticut. A
su lado se encontraba su fiel esposa Lorraine, la misma que conoció cuando
tenía 16 años. Hoy, a los 87 años, la clarividente y demonóloga sigue activa y
viviendo en la casa familiar, junto al museo que lleva su apellido y donde
todavía permanecen los cientos de objetos malignos que su marido y ella
recolectaron durante décadas de pesquisar hechos sobrenaturales y combatir a
entidades maléficas. Entidades tan aterradoras como la temida muñeca Annabelle.
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